sábado, 23 de febrero de 2008

Sistema Nacional de Planificación

 CHAVARRO MAYURI Y.
C.I. V-14.400.315

SISTEMA NACIONAL DE PLANIFICACIÓN PÚBLICA

Dentro de este análisis se puede sintetizar que el Sistema Nacional de Planificación se ha
convertido en un interesante elemento de discusión e intercambio de opiniones, en los sectores
de vanguardia del movimiento social venezolano. La discusión se origina de la evaluación de las
posibilidades reales que tienen los ciudadanos y ciudadanas, las comunidades organizadas y las
organizaciones públicas no estatales de incidir con eficacia en los procesos de formulación de
políticas públicas.
 Cabe destacar en  realidad y las autoridades nacionales, deberían terminar de aceptarlo-,
el proceso de diseño e implantación resultó un fracaso de acuerdo a las metas establecidas en
los Lineamientos Generales de Desarrollo Económico Social 2001-2007 y, los que es peor aún,
en claro incumplimiento de los preceptos de la Constitución de la República Bolivariana.
  Sin embargo la aspiración de establecer un sistema de planificación en Venezuela, no es
reciente. En una apretadísima síntesis de “la historia de la planificación” en el país se puede
afirmar que ésta se inicia en el año 1936 con la elaboración del “Programa de Febrero” (
de contenido social) en la recién empezada gestión del General Eleazar López Contreras.
De allí, en adelante y en medio de una Venezuela convulsionada por cambios, recambios y
revoluciones, podemos ubicar y de nuevo bajo el gobierno de otro militar, el General Marcos
Pérez Jiménez, la elaboración del primer “Plan Nacional de Obras Públicas”, contentivo de una
visualización del país de largo plazo.
 En otro orden de ideas Fue con el establecimiento del sistema político democrático representativo;
a partir de 1958, cuando la planificación comienza a implementarse como una técnica de
gobierno. Es así como, bajo la inspiración de Enrique Tejera Paris, se crea una agencia de
planificación central, con la denominación de Oficina Central de Coordinación y Planificación de
la Presidencia de la República, mejor conocida como CORDIPLAN.
  Y con CORDIPLAN, llega la ilusión (muy loable; por cierto) para cada uno de los gobiernos
democráticos de promover y alcanzar el desarrollo nacional mediante la planificación, más
exactamente aún, por medio de la ejecución de programas y proyectos contenidos en Planes
Quinquenales de Desarrollo. Cabe recordar que, la planificación quinquenal fue la estrategia de
desarrollo emprendida por la Revolución Bolchevique, en los comienzos de la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas a partir de 1917. La planificación quinquenal fue una añadidura
“técnica y política” importada con asepsia por numerosos gobiernos latinoamericanos desde
1945.
  La vía al desarrollo de manos de la planificación estatal, supone justamente eso: un supuesto
desarrollo donde el elemento o motor central es el Estado y no la sociedad. Y ese modelo de
desarrollo estatista es el que ha predominado en el país durante los últimos sesenta años.
El sistema de planificación nacional se convirtió en un elemento discursivo y técnico en la
burocracia pública venezolana especializada. En tal sentido, la creación de instituciones estatales
orientadas al fortalecimiento y articulación de las capacidades de planificación y presupuestación
del sector público nacional; así como la introducción de nuevas técnicas de planificación y el
reordenamiento de las dependencias encargadas de la información estadística fueron una
preocupación constante.
El impulso de los organismos regionales de desarrollo, (las populares Corporaciones) y las
oficinas regionales de coordinación y planificación fueron también otras iniciativas para consolidar
un Sistema Nacional de Planificación. A partir de los años ochenta, y a propósito de la Enmienda
N
°2 de la Constitución de 1961, la planificación nacional cobra un mayor auge. La Comisión
Presidencial
para la Reforma del Estado (COPRE) y la misma CORDIPLAN, profundizan sus
esfuerzos técnicos sobre el propuesto sistema. Hacia finales de esa década y, a raíz del inicio
del proceso de descentralización se crean los Consejos Estadales de Coordinación de Políticas,
como un mecanismo que permitiera la sincronización de las políticas públicas nacionales con
aquellas del ámbito estadual. Dentro de ese contexto y apuntalada por el enorme peso económico-
financiero de un Estado petrolero, la planificación con mayor o menor intensidad se consideró
siempre como una herramienta estratégica para alcanzar el desarrollo en el país.
 Con el proceso constituyente realizado en el año 1999, la planificación ingresa con mayor fuerza
a la Carta Magna. En efecto, su artículo 299 establece con claridad que “…el Estado,
conjuntamente con la iniciativa privada promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional…
mediante una planificación estratégica, democrática, participativa y de consulta abierta”.
De esta forma, se introdujo en Venezuela, aunque con ciertos matices, uno de los principios
elementales del socialismo real; como lo es el de la planificación económica.
En los Lineamientos Generales de Desarrollo Económico-Social 2001-2007, el diseño e
implantación del Sistema Nacional de Planificación se convierte en uno de los objetivos a
conseguir, para el consecuente establecimiento de la democracia bolivariana. Empero el
cumplimiento de los “requerimientos técnicos” para la implantación del Sistema Nacional de
Planificación; como tantas cosas, no se alcanzaron. Veamos.
Uno de los soportes para el establecimiento del Sistema de Planificación es la vinculación de los
procesos de planificación, presupuesto y gestión en el sector público. Y este soporte estuvo lejos
de ser alcanzado. Entre otras nimiedades por el crecimiento desordenado de la administración
pública y por la consolidación de una racionalidad clientelista de ciertas políticas públicas. Un claro
ejemplo de lo anterior es el financiamiento espasmódico y discrecional de consejos comunales al
margen de políticas, programas y metas establecidas por gobernaciones y alcaldías. No en balde,
el Ministro de Participación Popular y Desarrollo Social ha declarado que hay controlar la utilización
de los recursos otorgados a dieciocho mil consejos comunales. Y no se trata de objetar el
empoderamiento comunitario. Se trata, de llamar la atención sobre el proceso de desarticulación
que vienen sufriendo las finanzas públicas nacionales.
Otro requerimiento del Sistema Nacional de Planificación, en el período 2001-2007 era la
implantación del “presupuesto plurianual”. La Ley Marco del Presupuesto Plurianual, sería
elaborada por el Ministerio de Planificación y Desarrollo (sustituto de CORDIPLAN; por cierto),
por el Ministerio de Finanzas y por el Banco Central de Venezuela. Sin embargo, después de
siete años el mayor logro de esta propuesta fue su posposición en forma indefinida. El tercer
requerimiento técnico del Sistema Nacional de Planificación es el fortalecimiento de los sistemas
de información y estadísticas nacionales. Al respecto, salvo la desaparición de la antigua Oficina
Central de Estadística e Informática, son pocos los avances que muestra el gobierno en el tema.
¿La encuesta mensual de hogares, se sigue realizando? ¿Y que pasó con los Observatorios
Sociales Locales anunciados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado año para
mejorar la contraloría social?
 Quizás el establecimiento de “mecanismos que faciliten la participación de los ciudadanos y de la
sociedad organizada en los procesos de planificación” sea el requerimiento del Sistema Nacional
de Planificación que más conozcan los activistas sociales y comunitarios. Y allí también el fracaso
del gobierno ha sido notable. Por ejemplo, el Consejo Federal de Gobierno –como ya hemos
señalado en otras oportunidades- fue cancelado por el Ejecutivo Nacional al devolver su ley de
creación a la Asamblea Nacional. Los Consejos Estadales de Planificación y Coordinación de
Políticas Públicas (CEPLACOPP), si bien fueron creados en todos las entidades federales han
demostrado un bajo rendimiento institucional; cometiéndose de esta manera un fraude a los
derechos de participación y protagonismo popular, contemplados en la Constitución Bolivariana
y su marco legal respectivo. ¿Pero además cuantos Consejos Estadales han sido renovados?
Sobre los Consejos Locales de Planificación, la evaluación institucional no es mucho mejor.
Sería injusto; sin embargo, no reconocer ciertas iniciativas estatales destinadas a fortalecer estas
instancias; tales como: el “Proyecto de Capacitación y Asistencia Técnica en Planificación y
Ejecución de Proyectos para Gobernaciones y Alcaldías” del Ministerio de Planificación y
Desarrollo. Fuera de esto y de la aprobación de la Ley Orgánica de Planificación en el 2001, el
Sistema Nacional de Planificación es una entelequia. Nada más.
 Los movimientos sociales y comunitarios deben entender que la incidencia eficaz en la formulación
de las políticas públicas de carácter nacional, estadal o local; pasa por la defensa de los derechos
democráticos a la inclusión y a la participación plural y, que justamente ahora se encuentran
seriamente amenazados por un régimen que profundiza el viejo estatismo con el nuevo ingrediente
del autoritarismo y la concentración de poder.
 Biliografía

www.gobiernoenlinea.gov.ve/gobierno_aldia.com
www.consejoslocales.org.com

www.corpoandes.gov.ve

www.corposenctro.gob.ve

 
 

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